INTENTO



Una sola oruga quedó de este proyecto. En su momento de esplendor, llegaron a ser 8 orugas, algunas más robustas, otras más pequeñas.
A pesar que compré nuevas plantas, ya que mi primera asclepias había sido practicamente consumida por la voracidad de las orugas, esas ocho orugas se redujeron a cinco...Creo que el frío otoñal de la noche, no las ayuda.
Una mañana solo una oruga permanecía en el tallo de una planta. No era muy grande. 
A la tarde había desaparecido también. Me fui a la cama con un gran desaliento, entendiendo que quizás esta no es la mejor estación para que se transformen en mariposas.
A la mañana siguiente, como todas las mañanas desde que empecé este proyecto, fui a mirar las plantas, y casi por casualidad descubro a la oruguita en la Dama de noche, su planta vecina. Estaba en su mayor concentración trabajando empeñosamente en su más importante creación: prepararse para ser una mariposa. Debía lograr tejer su capullo y lo hacía a una gran velocidad. 
Desde que comencé el proyecto, hay momentos que han sido claves y emocionantes para mi.
1) Cuando ví la primer mariposa monarca revolotear y posarse en la asclepias y entendí que estaba desovando.
2) Cuando encontré la primera oruga.
3) Cuando las ví crecer y alimentarse.
4) Cuando encontré a la oruga tejiendo su capullo.
Seguramente todo el ciclo de la vida de las mariposa, provoca sentimientos de admiración y quizás habrá algo en mi alma de poeta, que encuentra este proceso absolutamente lírico. 
Mi oruga sobreviviente está intentando hablarme de poesía. 


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