JULIO CORTÁZAR Y LA TRANSFORMACIÓN

 


"El azar sabe hacer muy bien las cosas", decía Julio Cortázar. Otro gran escritor que siempre fue una excelente compañía y que significó mucho para mi formación literaria. Llegué por azar a leer "Carta a una señorita en Paris" y me quedé absorbida por esa historia sugerente y fascinante.
En este caso, me interesa tomar lo que en Cortazar emerge de algunas de sus obras: las transformaciones. Algunos de sus relatos fantásticos son una fuente inagotable de historias de transformaciones. Hombres o mujeres comunes y ordinarios, que de pronto les suceden hechos extraordinarios o fantásticos. Como "Axolotl"ese cuento maravilloso de un hombre que se detiene todos los días en un acuario para mirar al axolotl, "formas larvales cubiertas de branquias". Se transforma en una especie de obsesión ir todos los días a observar al pequeño batracio rosado, hasta que un día se da cuenta que se transformó en uno de ellos, que ahora ve al hombre del otro lado del vidrio. 
"Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl".
Cortazar dudó de dejar esa frase en el comienzo: "Ahora soy un axolotl".
Y no sugerir la metamorfosis a través del cuento: "No lo lamento ahora, tengo la impresión de que se ha jugado limpio, el lector tiene la sensación de que no le engañan"
Las transformaciones fantásticas y las transformaciones de la naturaleza. Hay una fuerza que nos impulsa, una rueda que gira y que nos lleva al cambio, nos exige que mudemos la piel, que nos adaptemos. Que no olvidemos la historia de las mariposas. 




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