Eran millones que volaban decididas en bandadas que teñían el cielo de sepias y negros, en busca del calor y del cobijo.
El cambio climático las confunde y tardan en abandonar California para dirigirse a México. Cada vez son menos y es preocupante.
Deberíamos llenar nuestros jardines o nuestras macetas con asclepias...
Dar un alerta al mundo...una botellita en el mar con un mensaje de esperanza. No todo está perdido.

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